JORNADAS DE CONVIVENCIA EN RUIDERA Y ALMAGRO

Preparándonos para la marcha

Un grupo de familias de Asofacam hemos disfrutado de unas gratas jornadas de convivencia los pasados días siete y ocho de diciembre.
Con la ayuda de la Diputación Provincial de Ciudad Real, mayores y pequeños pasamos la mañana del sábado día siete practicando el senderismo, en las lagunas de Ruidera, disfrutando del clima soleado que nos acompañó y guiados por un experto profesional de la empresa Experiencia Calatrava. Fue estupendo, este paraje nunca defrauda, el agua y la luz junto a los colores y olores del otoño proporcionan una energía pacificadora que alimenta el espíritu.
Comimos juntos y continuamos por la tarde visitando el Hundimiento y algunas de las cascadas que estos días pueden admirarse en las Lagunas.

Aprendiendo más sobre las Lagunas

Por la noche el autobús que nos atendió durante todo el viaje nos dejó en Almagro, en el albergue Palacio de los Condes de Valdeparaíso. Almagro fue un digno colofón de la convivencia, siempre tan elegante; paseamos por sus calles repletas de casas blasonadas y, por supuesto, hicimos la visita obligada a su Corral de Comedias, que emociona  al pensar la cantidad de personas que han disfrutado a lo largo de los siglos en ese sencillo escenario.
Pero todo esto no hubiera sido posible sin el grupo de personas que han participado en este viaje. Nuestros hijos se han reencontrado con los amigos, han compartido risas y complicidades y han disfrutado con todas las actividades que hemos preparado para ellos; como siempre que esto ocurre ha sido una fiesta para ellos.
Lo mismo nos ha pasado a los adultos, reencuentro, puesta al día de lo acontecido desde la última vez que nos vimos, y mucha alegría de saber que estás con personas que te escuchan, que te entienden, que te hacen sentirte bien porque rebosan humanidad. Estos encuentros ayudan a recargar las pilas para seguir adelante en este proyecto tan apasionante.

Se hace camino al andar

Y la guinda la ha puesto el último menor que acaba de llegar al grupo. El pequeño Jota nos ha cautivado a mayores y pequeños con su vitalidad, nos ha abrazado mil veces a todos, como si llevara toda la vida entre nosotros; nos ha contado que le gustaba leer aunque posiblemente nunca haya tenido un libro entre sus manos menudas, que quería  ir a ver los museos porque no sabía cómo eran; y sobre todo, sobre todo, lo feliz que estaba de tener una familia de verdad.
Con su espontaneidad sin disimulos, nos ha desarmado a todos…
Gracias, Jota, por compartir todo esto con nosotros, no se puede explicar mejor qué es esto del acogimiento. Estamos deseando volver a compartir otro día contigo.

 

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